La inspección reglamentaria de ascensores constituye una obligación legal esencial para garantizar la seguridad de los usuarios y la correcta adecuación de las instalaciones a la normativa vigente. Los aparatos elevadores son utilizados diariamente por un elevado número de personas, por lo que su control periódico resulta imprescindible para prevenir riesgos y asegurar su correcto funcionamiento.
En el ámbito de las comunidades de vecinos, esta inspección debe diferenciarse claramente de las tareas de mantenimiento ordinario. Mientras que el mantenimiento tiene como finalidad conservar el ascensor en condiciones operativas adecuadas, la inspección reglamentaria consiste en una evaluación independiente del estado del aparato y de sus componentes de seguridad, realizada por un organismo de control autorizado, con el objetivo de verificar el cumplimiento de los requisitos técnicos y reglamentarios establecidos.
La normativa vigente establece distintos tipos de inspección y periodicidades en función de las características del edificio, el uso del ascensor y su tipología. El desconocimiento de estas obligaciones puede dar lugar a incumplimientos normativos, con las consiguientes responsabilidades para la comunidad de propietarios.
Desde la gestión de comunidades, resulta fundamental disponer de una información clara y actualizada sobre la inspección reglamentaria de ascensores, con el fin de planificar adecuadamente los plazos, coordinar las actuaciones necesarias y garantizar la seguridad de las personas y de los bienes.
Índice
¿Qué es la inspección reglamentaria de ascensores?
La inspección reglamentaria de ascensores es una revisión obligatoria establecida por la normativa cuyo objetivo principal es comprobar que el ascensor funciona de forma segura y cumple con los requisitos técnicos exigidos por la ley. No se trata de una comprobación puntual ni voluntaria, sino de un control periódico que debe realizarse durante toda la vida útil del ascensor.
En una comunidad de vecinos, esta inspección permite verificar que los elementos de seguridad del ascensor —como los sistemas de frenado, los dispositivos de protección o el estado general de la instalación— se encuentran en condiciones adecuadas para su uso diario. La revisión es llevada a cabo por un organismo de control autorizado, independiente de la empresa de mantenimiento, lo que garantiza una evaluación objetiva del estado del ascensor.
Es importante entender que la inspección reglamentaria no sustituye al mantenimiento habitual. Aunque el ascensor funcione correctamente y reciba revisiones periódicas por parte de la empresa conservadora, la ley exige una inspección externa que confirme que la instalación sigue cumpliendo la normativa vigente y no presenta riesgos para los usuarios.
Para las comunidades de propietarios, esta inspección es una herramienta clave para prevenir accidentes, evitar sanciones administrativas y asegurar la tranquilidad de los vecinos, especialmente en edificios con un uso intensivo del ascensor.
¿Quién es responsable de pasar la inspección en una comunidad de vecinos?
En los edificios residenciales, la responsabilidad de pasar la inspección reglamentaria del ascensor recae en la comunidad de propietarios, ya que es la titular de la instalación. Esto implica que la comunidad debe asegurarse de que la inspección se realice dentro de los plazos legales y de que cualquier deficiencia detectada sea corregida en el tiempo establecido.
En la práctica, esta responsabilidad se articula a través de varios actores. El presidente de la comunidad actúa como representante legal, mientras que la junta de propietarios toma las decisiones necesarias cuando es preciso aprobar actuaciones o presupuestos derivados de la inspección. No obstante, la gestión diaria de estos trámites suele recaer en el administrador de fincas, que es quien coordina y controla el cumplimiento de las obligaciones legales.
Conviene aclarar que la empresa de mantenimiento del ascensor no es la responsable de pasar la inspección, aunque sí puede colaborar en la preparación del aparato y en la subsanación de posibles defectos. La inspección debe ser realizada por un organismo de control autorizado, independiente del mantenedor, para garantizar la objetividad del proceso.
Una falta de control sobre estas obligaciones puede tener consecuencias importantes para la comunidad, como sanciones administrativas, requerimientos por parte de la administración competente o incluso la inmovilización del ascensor en casos graves. Por ello, una correcta gestión y seguimiento de las inspecciones es fundamental para evitar riesgos y asegurar la seguridad de los vecinos.
Normativa que regula la inspección de ascensores en comunidades de vecinos
La inspección reglamentaria de ascensores no depende de decisiones internas de la comunidad, sino que está claramente regulada por la legislación vigente. Esta normativa establece cuándo debe realizarse la inspección, qué tipo de controles son obligatorios y quién puede llevarlos a cabo.
Conocer el marco legal es fundamental para que la comunidad de vecinos pueda cumplir con sus obligaciones y evitar problemas derivados de inspecciones fuera de plazo o mal gestionadas.
Ascensores en servicio en edificios residenciales
En el caso de los ascensores ya instalados y en funcionamiento en comunidades de vecinos, la normativa de referencia es el Real Decreto 88/2013, que aprueba la Instrucción Técnica Complementaria ITC AEM 1 “Ascensores”.
Esta regulación forma parte del Reglamento de aparatos de elevación y manutención y es la que determina las inspecciones periódicas obligatorias que deben pasar los ascensores durante su vida útil.
Esta normativa es la que afecta directamente a la mayoría de comunidades de propietarios y establece aspectos clave como:
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La periodicidad de las inspecciones.
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Los supuestos en los que deben realizarse inspecciones extraordinarias.
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Los criterios técnicos que se revisan para garantizar la seguridad.
Ascensores nuevos y modificaciones importantes
Cuando se trata de ascensores de nueva instalación o de ascensores existentes que han sufrido una modificación importante, entra en juego la Directiva 2014/33/UE, que regula la puesta en servicio de los ascensores y sus componentes de seguridad en el ámbito de la Unión Europea.
En estos casos, la normativa exige una serie de controles previos, como la inspección final o la verificación del ascensor antes de su uso, para asegurar que la instalación cumple con los requisitos técnicos y de seguridad exigidos desde el primer momento.
Para las comunidades de vecinos, estas situaciones suelen darse en procesos de rehabilitación del edificio, modernización del ascensor o adaptación a la normativa de accesibilidad, por lo que es especialmente importante contar con una correcta coordinación técnica y administrativa.
Tipos de inspección reglamentaria que afectan a una comunidad de vecinos
No todas las inspecciones de ascensores son iguales ni se realizan en las mismas circunstancias. La normativa distingue varios tipos de inspección reglamentaria, y es importante que las comunidades de propietarios conozcan cuáles les afectan y en qué situaciones deben llevarse a cabo.
Inspección periódica obligatoria
Es la inspección más habitual en comunidades de vecinos. Se realiza de forma periódica durante toda la vida útil del ascensor y tiene como finalidad comprobar que la instalación sigue siendo segura y cumple con la normativa vigente.
Durante esta inspección se revisan, entre otros aspectos, los dispositivos de seguridad, el estado general del ascensor y su adecuación a los requisitos técnicos exigidos. La inspección debe ser realizada por un organismo de control autorizado, independiente de la empresa de mantenimiento.
Para la comunidad, esta inspección es clave para garantizar la seguridad de los vecinos y evitar sanciones por incumplimiento de los plazos legales.
Inspección tras una modificación importante del ascensor
Cuando un ascensor sufre una modificación importante, como la sustitución de componentes esenciales, una modernización relevante o una adaptación a la normativa de accesibilidad, la ley exige una inspección específica.
Este tipo de inspección permite comprobar que los cambios realizados se han ejecutado correctamente y que el ascensor sigue siendo seguro tras la intervención. En comunidades de vecinos, este supuesto es frecuente en edificios antiguos que acometen mejoras para cumplir con nuevas exigencias técnicas o de accesibilidad.
Inspecciones extraordinarias
Además de las inspecciones periódicas, existen situaciones en las que puede ser necesaria una inspección extraordinaria del ascensor. Estas inspecciones pueden exigirse, por ejemplo:
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Tras un accidente con daños a personas o bienes.
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Cuando se produce un cambio de empresa mantenedora.
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Cuando así lo determine la administración competente.
En estos casos, la comunidad debe actuar con rapidez y coordinar las actuaciones necesarias para cumplir con los requerimientos legales y garantizar la seguridad del edificio.
Periodicidad de la inspección de ascensores en comunidades de propietarios
Uno de los aspectos que más dudas genera en las comunidades de vecinos es cada cuánto tiempo debe pasar el ascensor la inspección reglamentaria. La normativa establece distintos plazos en función del tipo de edificio y del uso del ascensor, por lo que no todas las comunidades están sujetas a la misma periodicidad.
Conocer estos plazos es fundamental para planificar correctamente las inspecciones y evitar retrasos que puedan derivar en sanciones o en la inmovilización del ascensor.
Inspección cada 4 años
Deben pasar la inspección reglamentaria cada cuatro años los ascensores instalados en:
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Edificios de más de 20 viviendas.
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Ascensores que tengan más de cuatro paradas, incluida la de acceso.
Este es uno de los supuestos más habituales en comunidades de vecinos de tamaño medio y grande, por lo que conviene llevar un control riguroso de las fechas para no superar el plazo establecido.
Inspección cada 6 años
La inspección debe realizarse cada seis años en el resto de los edificios residenciales que no se encuentren incluidos en los supuestos anteriores.
Suele tratarse de comunidades más pequeñas, con un menor número de viviendas o paradas, aunque la obligación de inspección sigue siendo igualmente exigible.
Casos especiales y situaciones que pueden adelantar la inspección
Además de la periodicidad general, existen circunstancias en las que la inspección puede ser exigida antes de que finalice el plazo previsto, como:
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Un cambio de empresa mantenedora.
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Un accidente relacionado con el uso del ascensor.
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Un requerimiento específico de la administración competente.
En estos casos, la comunidad debe actuar con diligencia para cumplir con el nuevo plazo establecido y garantizar la seguridad de los usuarios.
¿Qué se revisa durante la inspección reglamentaria del ascensor?
Durante la inspección reglamentaria, el objetivo principal es comprobar que el ascensor funciona de forma segura y que cumple con los requisitos técnicos establecidos por la normativa. No se trata de desmontar todo el equipo ni de realizar reparaciones, sino de verificar el estado general de la instalación y de sus sistemas de seguridad.
Entre los aspectos que se revisan habitualmente se encuentran los dispositivos de seguridad, como los sistemas de frenado, los elementos que evitan movimientos incontrolados de la cabina o los mecanismos de protección frente a fallos. Estos componentes son esenciales para garantizar la seguridad de los usuarios en el uso diario del ascensor.
También se realiza una inspección visual del estado general del ascensor, comprobando que no existan deterioros evidentes, holguras excesivas o elementos que puedan suponer un riesgo. Asimismo, se verifica que la instalación se ajusta a la normativa vigente y que no presenta deficiencias que deban corregirse.
En caso de detectarse anomalías, el organismo de control emite un informe en el que se indican los defectos encontrados y los plazos para su subsanación. A partir de ese momento, la comunidad debe coordinar las actuaciones necesarias con la empresa de mantenimiento para corregirlos y garantizar que el ascensor siga siendo seguro para todos los vecinos.
Problemas habituales en comunidades que no gestionan correctamente la inspección del ascensor
Una gestión inadecuada de la inspección reglamentaria del ascensor puede generar problemas importantes para la comunidad de vecinos, tanto a nivel legal como en la convivencia diaria. En muchos casos, estos problemas no se deben a una mala intención, sino al desconocimiento de las obligaciones o a la falta de un seguimiento adecuado.
Uno de los errores más frecuentes es no llevar un control claro de los plazos de inspección. Esto puede provocar que la revisión se realice fuera de plazo, con el consiguiente riesgo de sanciones administrativas o requerimientos por parte de la autoridad competente.
También es habitual confundir el mantenimiento del ascensor con la inspección reglamentaria. Aunque el ascensor funcione correctamente y reciba revisiones periódicas por parte de la empresa mantenedora, la ley exige una inspección independiente realizada por un organismo de control autorizado. No cumplir con esta obligación puede derivar en incidencias legales para la comunidad.
Otro problema común es la falta de seguimiento de los defectos detectados durante la inspección. Cuando se emite un informe con deficiencias, la comunidad dispone de un plazo para subsanarlas. Si no se actúa dentro de ese plazo, el ascensor puede llegar a ser inmovilizado, generando molestias importantes para los vecinos y, en algunos casos, costes adicionales.
Por último, una gestión deficiente suele traducirse en falta de información a los propietarios, lo que genera incertidumbre, quejas y desconfianza dentro de la comunidad. Una comunicación clara y una planificación adecuada son clave para evitar estos problemas y garantizar una gestión eficaz del ascensor.
Cómo ayuda un administrador de fincas a cumplir con la inspección reglamentaria del ascensor
La correcta gestión de la inspección reglamentaria del ascensor requiere planificación, seguimiento y coordinación, tareas que en muchas comunidades resultan complejas si no se cuenta con un apoyo profesional. En este contexto, el administrador de fincas desempeña un papel clave para garantizar que la comunidad cumpla con todas sus obligaciones legales.
Una de las principales funciones del administrador es el control de los plazos de inspección. Llevar un registro actualizado de las fechas evita que la comunidad pase por alto una inspección obligatoria y permite programarla con antelación, sin urgencias ni imprevistos.
Además, el administrador se encarga de la coordinación con los organismos de control autorizados y con la empresa de mantenimiento del ascensor, facilitando la realización de la inspección y asegurando que el ascensor se encuentre en condiciones adecuadas el día de la revisión.
Cuando se detectan defectos, el administrador realiza el seguimiento de las subsanaciones, solicitando presupuestos, supervisando los plazos y comprobando que las correcciones se lleven a cabo conforme a lo indicado en el informe de inspección. Todo ello reduce el riesgo de sanciones y evita la paralización del ascensor.
Por último, una gestión profesional garantiza una correcta comunicación con los propietarios, informando de las actuaciones realizadas, de los resultados de la inspección y de las medidas adoptadas. Esto aporta tranquilidad a los vecinos y refuerza la confianza en la gestión de la comunidad.
Preguntas frecuentes sobre la inspección reglamentaria de ascensores en comunidades de vecinos
¿Es obligatoria la inspección reglamentaria del ascensor aunque funcione bien?
Sí. Aunque el ascensor funcione correctamente y no presente averías aparentes, la inspección reglamentaria es obligatoria por ley. Su finalidad es verificar de forma independiente que la instalación sigue siendo segura y cumple con la normativa vigente.
¿La inspección reglamentaria sustituye al mantenimiento del ascensor?
No. Son dos obligaciones distintas. El mantenimiento lo realiza la empresa conservadora de forma periódica, mientras que la inspección reglamentaria debe ser realizada por un organismo de control autorizado, independiente del mantenedor.
¿Quién paga la inspección del ascensor?
El coste de la inspección reglamentaria corresponde a la comunidad de propietarios, ya que es la titular del ascensor. Se trata de un gasto común relacionado con la conservación y seguridad del edificio.
¿Puede la comunidad elegir quién realiza la inspección?
Sí. La comunidad puede elegir libremente el organismo de control autorizado que realizará la inspección, siempre que esté debidamente acreditado para este tipo de revisiones.
¿Qué ocurre si el ascensor no supera la inspección?
Si durante la inspección se detectan defectos, el organismo de control emite un informe indicando las deficiencias y el plazo para su subsanación. La comunidad debe corregirlas dentro del plazo establecido para evitar sanciones o la posible inmovilización del ascensor.
¿Qué pasa si la comunidad no pasa la inspección en plazo?
No realizar la inspección dentro del plazo legal puede dar lugar a sanciones administrativas, requerimientos por parte de la administración competente e incluso la paralización del ascensor en casos graves.
¿Quién se encarga de gestionar todo el proceso en una comunidad?
Habitualmente, esta gestión la realiza el administrador de fincas, que controla los plazos, coordina la inspección, gestiona las subsanaciones y mantiene informados a los propietarios.




